La negociación, todavía sin concluir, de los contratos del tercer trimestre se basa en la subida de costes y la falta de leche

Las industrias lácteas ya han cerrado una buena parte de los contratos pendientes para el último trimestre del año. 

La imparable subida de los costes de producción y la falta de leche han sido los ejes clave de una negociación en la que Agaprol OPL ya ha cerrado contratos con subidas de entre 90 y 100 euros por cada mil litros. 

Costes disparados

Los nuevos contratos suponen una subida histórica para el precio de la leche en nuestro país. Ese ascenso en el precio no ha de confundirse con un aumento desmesurado de la rentabilidad de las explotaciones puesto que la incesante subida de los costes de producción limita sobremanera los márgenes de beneficio. 

El último estudio de costes medios de producción elaborado por Agaprol OPL alcanzaba los 564 euros por cada mil litros para el mes de agosto. Esa cifra ahora superada en los contratos era una foto fija que nada tiene que ver con la realidad que las explotaciones tendrán que afrontar de cara al invierno. La soja, el máiz y, especialmente los forrajes siguen subiendo de precio y, sobre todo, comienzan a escasear. La electricidad, por su parte, sigue en la senda alcista y el gasto en energía prácticamente se ha triplicado con respecto a hace un año. 

Producción

Si los costes de producción no fueran suficiente motivo para garantizar la subida el sector tampoco puede olvidar que la producción sigue descendiendo a marchas agigantadas. El último Informe de Entregas del ministerio de Agricultura confirma esa tendencia que ya se sitúa en el 4% para el mes de agosto. 

Futuro

La subida del precio en el campo ha provocado una reacción en cadena a la que, por fin, parecen haber reaccionado las grandes empresas de distribución que comienzan a mover el precio en los lineales. 

La rentabilidad sigue siendo ajustada pero, por fin, parece ser que los precios de la leche comienzan tímidamente a conformarse desde el eslabón más bajo de la cadena. 

El futuro ha de estar marcado por mejores precios pero, sobre todo, por conseguir que por la leche se pague lo que vale y no lo que otros decidan que tiene que valer para seguir haciendo negocio a costa de los ganaderos.