El valor de las exportaciones de queso se ha incrementado durante el último año un 4,6%. Todos nuestros principales compradores a excepción de Estados Unidos y Alemania han tenido que incrementar las partidas destinadas a la compra de quesos en nuestro país. Cierto es que EE.UU., inmerso en una vorágine arancelaria, y Alemania son dos de los grandes promotores del comercio mundial pero los árboles no pueden impedir ver el bosque y también hay que mirar hacia otros no menos importantes compradores como Reino Unido que han aumentado su volumen de adquisiciones en másde un 30%. En definitiva el
sector quesero sigue generando riqueza y la que procede del exterior ha pasado de 840 millones ha 878 millones de euros.

El valor de la producción aumenta al mismo tiempo que las industrias penalizan a los productores. El precio de la leche de oveja en nuestro país se mantiene prácticamente estable durante el último año pero
lejos de los precios registrados hace dos años cuando la leche se pagaba 1,509 €/l frente a los 1,241 €/l que se paga en la actualidad. Es cierto que en nuestro mercado interno ha habido un ligero repunte con respecto al año pasado (+0,07 €/l) pero a nadie se le escapa que los costes de producción han aumentado mucho más. Electricidad, combustibles o fertilizantes se han vuelto a disparar tras el estallido de la guerra de Irán así que la mínima subida no sirve para enjugar los números que hubo que soportar durante el año 2025.

El sector tiene problemas endémicos con el empleo como principal baluarte pero a nadie se le escapa que con rentabilidades como la actual es prácticamente imposible garantizar ese relevo generacional que llena horas de telediarios pero que nadie parece querer abordar de forma seria.


En nuestro país desde el año 2021 ha cerrado una de cada tres explotaciones de ovino de leche y sólo en 2026 ese descenso se sitúa en el 8,8%. Los ganaderos que cierran se acogerán en su mayoría a la jubilación mientras el resto buscará otros empleos diciendo tristemente adiós a su oficio de toda la vida. Las industrias, por su parte, tendrán que atender a una situación tan inexplicable como la de no disponer de materia prima para producir un bien que aumenta su valor en los mercados internacionales y su demanda en los interiores a través de la producción de quesos de mezcla. El sector ganadero tiene motivos para reclamar mejores condiciones y las industrias debieran de estar en alerta porque se les acaba la gallina/oveja de los huevos de oro. En su mano está garantizar el equilibrio en todos los eslabones de la cadena alimentaria como única herramienta para que todos puedan seguir viviendo de este negocio.