La campaña de comunicación de las industrias lácteas tras la publicación del Estudio de Costes de Producción fue inmediata y encontró en la distribución el responsable absoluto de los males del vacuno de leche en este país. 

La distribución lleva años bloqueando el precio de la leche líquida en los lineales porque abiertamente la utilizan como producto reclamo y aunque con ella no ganan dinero lo hacen indirectamente captando clientes para sus establecimientos. El ejemplo más claro de esta perversa práctica lo protagoniza Mercadona que controla mas del 30% de la leche líquida y es la referencia para el resto de sus competidores a la hora de fijar precios en los lineales. 

La industria láctea, sin embargo, no puede presentarse ahora como un convidado de piedra en esta crisis. El mismo informe de costes de producción del Ministerio revelaba que los únicos que ganaban dinero en la Cadena de la Leche Líquida eran precisamente los transformadores. 

Bien está que la gran industria láctea señale a la distribución porque tienen toda la razón pero eso no puede hacernos olvidar que son ellos los que compran y pagan por debajo de costes a los ganaderos. 

Caso a parte merece Mercadona que actúa como industria y distribución y cuando bajan los precios de compra a los ganaderos no le tiembla el pulso y dice que sus proveedores exclusivos no tienen nada que ver con ellos y que te vayas a preguntar al maestro armero. Por el contrario, cuando suben el precio unos céntimos se afanan en contar a todo el mundo que sus proveedores suben porque ellos se lo mandan. Deberían quedarse a una cosa o a la otra, preferiblemente a reconocer su poder omnímodo sobre sus industrias. 

Lo dicho, industrias y distribución siguen presentando abultadas y positivas cuentas de resultados mientras los ganaderos continúan cerrando porque no les da para vivir.