Falta un mes y medio para la renovación de los contratos de leche de oveja con las principales industrias del país. La negociación arranca apoyada en datos claros y contundentes que tienen que relacionan directamente la producción con el consumo y el precio pagado por las industrias en el campo. La producción de leche de oveja en nuestro país muestra una tendencia alarmante a la baja que se tradujo en 2025 en unas entregas inferiores a las del año anterior en un 4,5%.
Ese dato se asienta, además, en un sector que pierde capital humano a marchas agigantadas y que pronto será incapaz de compensar la pérdida de explotaciones a base de aumentar el tamaño de las que sobreviven. El año pasado -según los datos oficiales del ministerio de Agricultura- dejaron de entregar leche en nuestro país 230 explotaciones de vacuno lechero. Esto supone un merma de casi el 10% con respecto a las granjas en activo en 2024.
Esta claro que las dificultades que atraviesa el campo en general son una realidad incuestionable pero en el sector del ovino de leche hay margen, cuando menos, para intentar poner freno a las mismas. La sucesión en las explotaciones es difícil pero lo que es del todo imposible es que esa sucesión tenga un atisbo de verosimilitud si la rentabilidad de las explotaciones está en entredicho.
El precio de la leche de oveja tiene que subir porque sino desaparecerá el sector pero nadie puede pedir que un sector se mantenga si es inviable dentro del mercado. Lo dramático es que se ha demostrado que se puede pagar más por el litro de leche y que todos los eslabones continúen trabajando con dignidad. En nuestro país se ha producido un descenso en el consumo de queso de oveja puro pero ese descenso se ha compensado de forma manifiesta. Las exportaciones y su crecimiento son las primeras aliadas en lo que a quesos de alto valor añadido se refiere. Por si esto fuera poco el incremento del consumo de quesos de mezcla está provocando una verdadera revolución en el sector. Menos cantidad de leche de oveja por kilo de queso pero una cantidad espectacular si se atiende a los niveles de consumo de este tipo de quesos que abanderan exclusividad y demanda por parte del gran público. Lo perdido por un lado se recupera con creces por el otro.
La negociación que ahora arranca tiene que llegar al 31 de marzo con subidas del precio del litro de leche pagado en el campo, el resto no tendría sentido porque sería pagar menos por algo que vale más.