Las industrias lácteas parecen haber abierto la veda al anuncio de fusiones, crecimiento y nuevas líneas de producción mientras continúan negándose a subir el precio de la leche en el campo. Parece mentira que el negocio de la transformación siga viento en popa y a toda vela mientras los inspectores continúan saliendo al campo para apretar a los ganaderos unos céntimos que son suyos. La modernización de las instalaciones de la industria, el crecimiento de sus cuentas de resultados y hasta el mero crecimiento en si para ganar en competitividad con los operadores extranjeros son noticias bien recibidas en el sector puesto que el hecho de que a unos les vaya bien en esto de la leche debiera de ser síntoma de que a los demás también les puede ir bien.
Esos procesos de crecimiento, modernización y actualización de las empresas son algo que los ganaderos de vacuno de leche ya han hecho durante los últimos años y no sin poco esfuerzo. Es por eso que ahora que las ganaderías están intentando recuperar las inversiones que en ellas se han hecho no es de recibo que quienes legítimamente crecen y mejoran sus condiciones de trabajo pretendan que las mismas salgan del esfuerzo de quienes cada día se levantan a ordeñar.
El sector necesita de industrias fuertes y competitivas tanto como de un sector productor capaz de sostenerse económicamente. Ese es el equilibrio que los ganaderos de este país reclaman, nadie
habla de subvenciones sino de rentabilidades acorde a la actividad económica que se genera y que los consumidores demandan.
Para que eso sea posible el sector primario ha de ser consciente de las herramientas que tiene a su alcance para que el tamaño de las industrias con las que negocia el precio de la leche no se convierta
en un handicap insalvable. Agaprol OPL ha crecido en el último año en más de 140 mil toneladas negociadas. Ese aumento de los últimos doce meses se traduce en que son más de un millón cien mil toneladas lo que la Organización de Productores Lácteos más grande de España lleva cada renovación de contratos a la mesa de las industrias para intentar lograr lo que es de justicia. Las cifras pueden
parecer muy grandes pero todos hemos de ser conscientes de que cuanto mayor sea el volumen negociado mayor será la capacidad de influencia en los contratos. Las industrias crecen y se modernizan y los productores pueden hacer los mismo para defender que lo suyo es tan empresa como la de las multinacionales que compran la leche.