El precio de la leche de oveja lleva seis meses subiendo y a algunos les parece que eso ya es suficiente para volver a apretar a los ganaderos de ovino y amenazar con volver a la senda de las bajadas. La argumentación de las industrias, como viene siendo habitual, es que ya han subido el precio o en la más rocambolesca de las situaciones afirmar sin despeinarse que los ganaderos ya ganan dinero tal y como están. Parece mentira que este argumento se utilice desde industrias que año tras año anuncian sus cuentas de resultados y las inversiones previstas para los próximos ejercicios. Cuando negocia su leche a ningún ganadero se le ocurre cuestionar que la industrias que tiene frente a él “gana dinero”. La cuestión es que algunos parecen pensar que por ser ganadero de ovino se tiene que asumir la condición de “trabajar por amor al arte”. Por supuesto que los ganaderos tienen que ganar dinero, faltaría más. No es una deshonra afirmar sin titubeos que la ganadería no es una obra benéfica sino un negocio que tiene que ser rentable. Las industrias que utilizan argumentos como estos no dudan en plantear un ERE ante un periodo continuado de pérdidas. A caso no entienden que eso es lo que está ocurriendo en el campo.


Los productores continúan siendo la pieza clave en el desarrollo de un negocio en el que todos los eslabones de la cadena tienen que salir beneficiados. Los ganaderos tienen que ganar dinero, las industrias tienen que ganar dinero y los consumidores, por supuesto, tienen que recibir productos de calidad, exclusivos y competitivos como los reciben. Una vez terminado todo ese proceso en el que
los consumidores tienen la última palabra deberá dilucidarse si el producto al precio que cuesta es interesante o no para ellos.


Este ejercicio las exportaciones de nuestro país han crecido al ritmo más alto de los últimos años. Ese trabajo es, sin duda, fruto del buen trabajo de las industrias de nuestro país y debiera de ser celebrado por todos porque genera riqueza al sector y con ella garantías de futuro. Lo que no parece tan claro es que esas mismas industrias se estén dando cuenta de que sin leche de oveja en el campo ni habrá ni mercado nacional, ni internacional. Parece mentira que a estas alturas todavía haya que explicar que cuando los ganaderos trabajan tienen derecho a ganar dinero por un producto demandado y de alto valor.

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