Las protestas y manifestaciones de ganaderos y agricultores de las últimas semanas están sirviendo para poner de manifiesto una realidad oculta para la sociedad por motivos diversos.

El sector continúa recibiendo el mismo precio por el litro de leche que hace 20 años pese a las subidas permanentes en los costes de alimentación, energía o combustible. Las nuevas condiciones de producción también han cambiado y los criterios medioambientales o de bienestar animal han pasado a formar parte de los nuevos costes que nadie paga a los ganaderos.

La inminente reforma de la PAC y la voz en alto de ganaderos y agricultores de toda España pueden, de una vez por todas, movilizar a las administraciones y a los propios consumidores. Es hora de aprovechar el momento.

El sector, además, tiene a su servicio innumerables reglamentaciones procedentes del ámbito europeo, nacional y autonómico que pueden servir para dar soluciones a la situación. Es hora de que el conjunto de los ganaderos tengan conciencia de que la solución pasa por ser conscientes de su fuerza no solo para manifestarse sino también para ejercer sus derechos. AGAPROL OPL es un buen ejemplo de las posibilidades de negociación real y eficaz con las industrias además de promotor de la dignificación del sector ante la sociedad.

Asociación de ganaderos no es sinónimo sólo de reivindicación ante las administraciones sino de la posibilidad de aumentar la capacidad de negociación. Agrupar miles de toneladas de leche a la hora de negociar de forma transparente con los compradores en toda España es una medida que ya existe y que hay que aprovechar.

La solución no es una sola y las manifestaciones están poniendo de manifiesto que los medios y la clase política reaccionan ante las mismas pero el sector ha de ser consciente que en sus manos también está parte de la solución a su problemática. Las herramientas como las de las Organizaciones de Productores Lácteos para negociar los contratos de la leche existen, ahora sólo hay que aprovecharlas.

Hace no muchos años no existían ni los contratos y el ganadero recibía lo que unilateralmente decidía la industria sin ningún tipo de garantía. Ahora la obligada transparencia en la negociación de los contratos, la Ley de la Cadena Alimentaria o los Códigos de Buenas Prácticas tienen que estar presentes de forma permanente en el sector y una buena manera de hacer que todo eso sea eficaz y  realista es hacerlo unidos y con la fuerza que ello concede en la negociación.