La semana para el sector lácteo en nuestro país no ha podido ser más clarificadora. Estos siete días de julio han servido para ver cómo Mercadona dejaba tirados a 40 ganaderos catalanes que entregaban su leche a Lactia por el mero hecho de reclamar que les pagaran lo que a ellos les cuesta producir su leche. 

Este particular inicio del verano también ha servido para ver cómo, una vez más, el precio medio recibido por los ganaderos europeos subía hasta los 360 euros por tonelada mientras España se empeñaba en seguir su particular senda bajista y el FEGA confirmaba que en mayo los ganaderos de este país recibían 335 euros de media por producir con los mismos requisitos, exigencias y controles que sus colegas europeos. 

Por si todo esto fuera poco un juzgado de granada confirmaba a través de sentencia que varias industrias lácteas realizaron prácticas anticompetitivas entre los años 2001 y 2011 que perjudicaron a decenas de ganaderos navarros que, en la mayor parte de los casos, se vieron obligados a cerrar. 

El broche a este atípico inicio del verano lo ponía el Director General de la Cadena Alimentaria que a través de su cuenta personal de Twitter anunciaba que esta semana se conocerá el esperado Estudio de Costes de Producción de de la cadena láctea. Parece mentira que algo de esta magnitud y tan reclamado por el sector tenga que ser anunciado a través de las redes sociales personales de un alto cargo de Agricultura. 

En definitiva, represalias a los ganaderos catalanes, los datos del mercado europeo disparado frente al bajista español, sentencias que demuestran que el mercado lácteo está manipulado y anuncios de cosas importantes de forma trivial son las letanías con las que tienen que desayunarse cada mañana los ganaderos mientras ven cómo su dinero se esfuma mientras se llena el tanque de leche. 

¿Qué mas tiene que pasar para que el gobierno, las industrias y la distribución se rindan ante la evidencia de que lo están haciendo mal?

Si alguien tiene la tentación de decir que los consumidores no están dispuestos a pagar más por la leche que se lo piense dos veces cuando tengan que traer la leche de Francia o Alemania al precio que les digan. Entonces ya no valdrá decir “qué bien estábamos con los ganaderos españoles” porque éstos habrán cerrado todas sus explotaciones porque, al parecer, nadie se dio cuenta de lo que pasaba.