No es casual que la negociación de la práctica totalidad de la leche de todo el país se vaya a cerrar de aquí al 31 de marzo. Tampoco es casualidad que todas las industrias estén lanzando ofertas muy a la baja para intentar que la situación de la vuelta y volver a bajar precios en la antesala de la primavera.


Ninguna de las industrias parece estar dispuesta a abanderar esa pretendida bajada porque todas ellas saben que necesitan leche y esa leche que necesitan no se consigue bajando los precios. Las visitas a las granjas argumentan todo tipo de estadísticas sobre los precios en Europa cayendo por enésima vez en el cinismo de mirar a los países del norte cuando allí la leche vale poco y olvidándose de ellos cuando -como es habitual- sus precios nos ganan por goleada. Más allá del recurso fácil a la comparación con el resto de Europa, en nuestro país hay dos cosas claras: cada vez hay menos leche y cada vez hay más consumo.


España está experimentando incrementos espectaculares en el consumo de leche y de queso que son capaces de compensar con creces un cierto descenso de la leche líquida. Es por todo ello por lo que haciendo un breve repaso por los periódicos vemos cómo todas las grandes industrias de nuestro país llevan años armándose de nuevas líneas y plantas de producción. Las industrias pueden ser muchas cosas pero no se caracterizan por tirar su dinero a la basura. Si están invirtiendo en tantas y tantas herramientas para crecer en producción y variedad de productos ofertados es porque saben que la demanda les respalda.

Por eso es fundamental aprovechar las herramientas que la legislación vigente ofrece a los ganaderos y saber que los próximos contratos se pueden y se deben negociar hasta que sea necesario sin dejarse impresionar por lo que parece un mensaje “casualmente” idéntico de todos los compradores. El precio de la leche de vaca no puede bajar en nuestro país porque, aún a riesgo de ser repetitivos, la oferta cae mientras la demanda crece. Si es necesario tirar de estadísticas internacionales bien se podría argumentar que la Unión Europea vaticina un año 2026 estable y que, incluso, GDT Fonterra ha sumado un incremento del 14,5% en sus cotizaciones sólo en las tres primeras subastas de este 2026. Si hablamos de tendencias eso también podría apuntar en sentido contrario a lo que ahora hay en el campo y que cabe recordar que son ofertas y no contratos.

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