Las industrias lácteas de nuestro país insisten en que quieren bajar el precio de la leche en el campo. Es importante insistir en el término “quieren” puesto que no hay argumentos que sostengan las ofertas bajistas por mucho que, de nuevo, pretendan traer a la conversación el diferencial de precios existente con Europa. Un diferencial del que, por cierto, sólo se acuerdan cuando es ventajoso para nuestro país y al que dan una importancia igual a cero cuando es a la inversa.
En nuestro país el consumo de productos lácteos se ha incrementado en 2025 en un 3,4%. Eso significa que nuestros consumidores han batido todos los récords en cuando a demanda se refiere. Tal es así que lo producido por los ganaderos de nuestro país es cada vez más insuficiente par satisfacer la demanda del mercado. De hecho, para que los españoles pudieran consumir todos los lácteos que querían las importaciones han tenido que crecer hasta en un 11,6%. Ese es el escenario de la demanda en nuestro territorio. En lo que a oferta se refiere, España ha perdido un 0,5% de las entregas.
España siempre ha sido un país deficitario pero esa dependencia del exterior continúa agrandándose. No hay leche suficiente para tanto consumo. ¿Cómo explican entonces las industrias su afán por bajar el precio de la leche a los ganaderos? La respuesta parece un disco rayado “en Europa esta más barata”. Es cierto que durante los últimos meses la leche en Centroeuropa es más barata que en nuestro país pero eso es tan cierto como que durante los últimos meses se ha producido el mayor trasvase de ganaderos de unas industrias a otras de los últimos tiempos. Todas la centrales lecheras afirman que hay que bajar el precio pero ninguna de ellas está dispuesta a perder ni un solo litro de leche.
El sector industrial ha querido concentrar la negociación en el mes de marzo y lo ha hecho por el pavor que tiene a que “alguien de dentro” pueda salirse del discurso marcado. Romper la baraja de los precios supondría una verdadera reacción en un mercado en el que se necesita más leche porque se consume más y en el que cada vez se produce menos. Los ganaderos, por su parte, han subido el censo y la producción en el último tramo del año y las industrias están muy pendientes de ello porque a un litro que sobre, sus argumentos se convierten en realidad. De ahí la vuelta de un clásico en el sector como es la “Operación Chuletón”. En esta ocasión, además, con el precio al que esta la carne, hay poco que pensar.