El impacto a nivel local y global al que nos ha sometido la crisis del Coronavirus ha hecho que nos acostumbremos a cambios repentinos y sorprendentes en la economía. Esa situación de inseguridad fue la que provocó que en el mes de marzo los precios de la leche, arrastrados por el cierre de fronteras y la inseguridad sobre los niveles de consumo, se contrajeran y los ganaderos pagaran directamente las consecuencias de la pandemia. 

El mes de marzo y las modificaciones vividas en los contratos lácteos que impusieron las industrias ya son lejanos no sólo en el tiempo sino en las tendencias que fijan los precios. Entonces nadie sabía cómo reaccionaría el consumo doméstico -una vez cerrado el canal Horeca- y menos aún cuánto tiempo estarían cerradas las fronteras y el mercado chino aislado del resto del mundo. Ocho meses después parece que esas incógnitas se van resolviendo y todo apunta a un crecimiento del sector en todos los sentidos.

La pérdida del consumo en bares y restaurantes se ha visto ampliamente compensado con el aumento del consumo en los hogares, las exportaciones han retomado un ritmo normalizado a nivel global y China ha vuelto a abrir sus fronteras y lo ha hecho con “sed de leche” y así recuperar los almacenajes perdidos durante el periodo de aislamiento. 

Todos estos factores tienen su traducción a nivel nacional con el continuado crecimiento del precio de la leche en España que, según el índice Fega, ya se situó en el mes de octubre en los 0,337 euros por litro después de varios meses de aumento. El mercado internacional también ha recuperado la senda alcista y, después de varios meses con alzas y bajas muy pronunciadas, el Global Daisy Trade revela cómo la cotización de los productos lácteos a nivel mundial mantiene con firmeza la senda del crecimiento. 

Las negociaciones de contratos con las principales industrias lácteas españolas comienzan estos días y seguirá tomando ritmo durante el próximo trimestre. Las noticias internas y externas son claras en cuanto al aumento de los precios y el crecimiento de la demanda. Las tendencias siempre pueden cambiar pero parece claro que esta vez habría de apostarse por lo que parece una realidad y es que la lecha cada vez vale más.